Lyngby-Porcelaen-Rhombe-Middagstallerken-Hvid-201222-xZbqtb_e584cdcb-807c-41b8-9f7e-2e241a809fd6.png White Rhombe dinner plate Ø27 cm by Lyngby Porcelæn with a raised diamond relief on the rim
on October 05, 2026

Rhombe: un solo rombo en relieve, del plato a los cubiertos

La mayoría de los motivos de vajilla viven en un solo tipo de objeto: el borde de un plato, el canto de una taza, una cenefa impresa. Rhombe, de Lyngby Porcelæn, hace algo menos habitual. Toma un único rombo en relieve y lo lleva de los platos llanos a un jarrón, un soporte para tartas de dos pisos y un juego de cubiertos de acero. Este artículo repasa de dónde viene el motivo, cómo cambió hasta llegar a la serie actual y qué aporta un motivo repetido a una mesa que se va formando poco a poco.

De la calcomanía impresa al relieve

Lyngby Porcelæn fabrica porcelana danesa desde 1936, el año en que apareció por primera vez el acanalado Lyngby Vase. El lenguaje de la casa siempre ha apostado por la forma antes que por el ornamento: piezas blancas, perfiles limpios y un interés visual que nace de la propia forma. Rhombe encaja en ese lenguaje, pero su origen es un motivo de archivo y no un boceto nuevo.

El rombo se usó por primera vez en una antigua línea de Lyngby llamada Danild. Allí se aplicaba como calcomanía, una transferencia impresa colocada sobre el esmalte. Cuando el estudio de Copenhague Karakter Copenhagen retomó la idea para la serie Rhombe, cambió la técnica y no el motivo. El rombo ya no se imprime sobre la porcelana: se presiona en la forma como relieve, de modo que el motivo está hecho del mismo material blanco que el plato que lo lleva.

Es un cambio mayor de lo que parece. Una calcomanía es la imagen de un motivo; un relieve es una superficie física. Por eso el diseño y el motivo de las piezas Rhombe no son idénticos a los originales de archivo, y la serie tiene entidad propia en lugar de ser una reedición. Se reconoce el motivo antiguo, pero se percibe con la yema de los dedos y en la forma en que la luz recorre las facetas.

Plato llano Rhombe blanco visto desde arriba, con el relieve de rombos recorriendo el ala
El plato llano Rhombe: el rombo está en relieve en la porcelana, no impreso sobre ella.

Por qué el relieve funciona en blanco

En la porcelana blanca, un motivo impreso trabaja por contraste. Un relieve no tiene contraste propio. Depende de la luz, y por eso cambia a lo largo del día. Con la luz rasante de la mañana, las facetas proyectan pequeñas sombras y la trama de rombos se vuelve nítida. Por la noche, bajo una lámpara colgante, se suaviza en una textura que se intuye más de lo que se ve.

El Rhombe Dinner plate Ø27 cm white es el que mejor lo muestra. Mide 27 cm de diámetro y 2,5 cm de alto, pesa 0,91 kg y está hecho a mano en porcelana. El relieve está en el ala, lo que deja liso el fondo del plato para la comida. Esa división importa. El motivo enmarca la comida sin competir con ella, y una ensalada verde o una carne guisada oscura se leen con claridad sobre el centro liso. Es apto para lavavajillas y microondas, que es en parte la razón por la que la serie se plantea como vajilla de diario y no como algo reservado para las fiestas.

El motivo más allá del plato

Un motivo que solo existe en los platos se queda en la mesa. Rhombe va más allá, y cada pieza tiene que traducir el mismo rombo a otra forma y, en un caso, a otro material.

El jarrón

El Rhombe Vase H25 cm white lleva el relieve a una superficie vertical. En un plato miras el motivo desde arriba; en un jarrón lo ves de lado, de modo que las facetas se apilan a lo largo del cuerpo y atrapan la luz en toda la altura de la pieza. Con sus 25 cm admite una sola rama o unos pocos tallos, y luce bien vacío. Sobre un aparador cerca de la mesa del comedor, une la estancia con la mesa sin necesidad de flores.

El soporte para tartas

El Rhombe Etagere Ø27 cm white apila dos pisos, de 23 y 27 cm de diámetro, sobre un fino vástago de metal rematado con un aro. Mide 27 cm de alto y pesa 1,38 kg. Es de porcelana blanca esmaltada, y el piso mayor coincide con el diámetro del plato llano, así que, colocados uno junto al otro, se leen como miembros de una misma familia. Ten en cuenta que el soporte no es apto para lavavajillas y debe lavarse a mano.

Soporte para tartas Rhombe de dos pisos en porcelana blanca con relieve de rombos en ambos pisos
El soporte Rhombe: dos pisos de 23 y 27 cm, el mayor a juego con el plato llano.

Los cubiertos

El paso más revelador es el salto al metal. El Rhombe Cutlery set steel 16 pcs. está fabricado en acero reciclado e incluye cuatro cuchillos, cuatro tenedores, cuatro cucharas y cuatro cucharillas. El rombo aparece en cada mango como un relieve suave, el mismo tratamiento que en la porcelana. El juego pesa 0,148 kg y es apto para lavavajillas. Rhombe incluye además una pala para tartas de acero de 25,5 cm, compañera natural del soporte.

El acero capta la luz de otra manera que la porcelana esmaltada: la refleja en lugar de crear sombras. En el mango, el relieve se convierte en pequeños puntos de brillo. Junto a un plato Rhombe, el cuchillo y el tenedor evocan el ala sin copiarla, que es más o menos toda la coherencia que admite una mesa antes de parecer un decorado.

Cubiertos Rhombe de acero con motivo de rombos en relieve en los mangos del cuchillo, el tenedor, la cuchara y la cucharilla
Cubiertos Rhombe en acero reciclado, con el rombo en relieve en cada mango.

La serie de un vistazo

PiezaMaterialMedidasCuidados
Plato llano Ø27 cmPorcelanaØ27 cm, 2,5 cm de alto, 0,91 kgApto para lavavajillas y microondas
Jarrón H25 cmPorcelana, blanco25 cm de altoNo especificado
Soporte para tartas Ø27 cmPorcelana esmaltadaPisos de Ø23 y Ø27 cm, 27 cm de alto, 1,38 kgNo apto para lavavajillas
Juego de cubiertos, 16 piezasAcero recicladoCuatro unidades de cuatro piezas, 0,148 kgApto para lavavajillas
Pala para tartasAcero25,5 cm de largoNo especificado

Lo que la coherencia aporta a una mesa con el tiempo

El valor práctico de un motivo repetido se nota años después de la primera compra. La mayoría de los hogares no compra una vajilla completa de una vez. Se empieza por los platos, se añaden cuencos cuando algo se rompe o la familia crece, se incorpora una fuente para un cumpleaños. Con una línea que mantiene un motivo claro, cada pieza nueva encaja sin pensar dos veces si combina.

El relieve también envejece bien como elección. Al ser blanco sobre blanco, no ata la mesa a una gama de colores concreta. Mantelería ocre un año y gris al siguiente: ambas funcionan. Cristalería de otro fabricante, tablas de madera y cuencos hechos a mano conviven sin problema, porque el motivo es lo bastante discreto para compartir la mesa.

Los cubiertos aportan una ventaja más. El acero y la porcelana suelen venir de tradiciones distintas y rara vez dialogan. Cuando el mango del cuchillo repite el ala del plato, el servicio se lee como una sola decisión y no como una suma de elecciones sueltas. Es especialmente útil en una mesa que, por lo demás, es variada, porque un solo hilo coherente basta para darle unidad.

Una forma sensata de ir completándola: empieza por los platos llanos y los cubiertos, que marcan el ritmo en cada sitio. Añade el soporte para tartas cuando recibas lo bastante a menudo como para querer un centro de mesa que también sirva, y deja el jarrón para el final, para que lleve el motivo fuera de la mesa y al resto de la estancia. Para montar la mesa paso a paso, con distancias y luz, consulta nuestra guía para vestir una mesa para cuatro con Rhombe.

Un motivo que sigue en producción

Rhombe es la serie de diario de Lyngby Porcelæn y, como el Lyngby Vase, se mantiene en producción continua. Eso es lo que convierte un motivo en una línea con la que se puede vivir: reponer y ampliar sigue siendo posible, así que la mesa crece en lugar de sustituirse. El rombo salió del archivo como decoración impresa; en Rhombe se ha convertido en una superficie que se puede sostener en la mano, repetida en porcelana y acero. Para ver juntos platos, cuencos, tazas y jarrones, explora toda la colección Lyngby Porcelæn.