29729_30839_PH-Septima-Glass-01-2-5-91786.png PH Septima pendant by Louis Poulsen with seven layered clear and sandblasted glass shades
on September 18, 2026

PH Septima: la suspensión de vidrio de siete pantallas de Poul Henningsen

La PH Septima es la suspensión de aspecto más insólito del catálogo de Poul Henningsen, y cada vez que alguien la ve encendida surge la misma pregunta: ¿qué hacen todos esos aros de vidrio? La respuesta es que forman una fuente de luz que nunca está pensada para mirarse de frente. Así está construida la Septima, así se comporta en una habitación y así se sitúa junto a las dos suspensiones de Henningsen que casi todo el mundo conoce.

Siete pantallas y una bombilla que no se ve

Henningsen dedicó su vida profesional a un solo problema: la luz eléctrica es pequeña, intensa y dura para el ojo, así que hay que darle forma antes de que llegue a nadie. La PH Septima Pendant, presentada en 1928, lo resuelve con siete pantallas de vidrio suspendidas una dentro de otra. Cada aro se sostiene en su propio ángulo sobre patas finas y, juntos, forman una corona lo bastante profunda para que la única bombilla del centro desaparezca desde cualquier posición normal, sentado debajo o de pie al otro lado de la sala.

El efecto se entiende mejor desde abajo. La luz que sale de la bombilla se encuentra con el vidrio antes de llegar a los ojos, así que nada llega en crudo. Una parte baja recta hasta la mesa por el centro abierto de los aros. El resto sale hacia fuera, lo recoge la capa de arriba o la de abajo y abandona la luminaria ya suavizado. Es la misma lógica que Henningsen aplicó a toda la serie PH, llevada a un extremo que las pantallas metálicas no podían alcanzar, porque el vidrio hace algo que el aluminio no puede: esconder la bombilla y seguir brillando.

Suspensión de vidrio PH Septima encendida sobre una mesa de comedor en una sala oscura con paredes de madera
Encendida, la Septima se lee como una corona de vidrio y no como una pantalla maciza.

Zonas transparentes y arenadas, alternas capa a capa

El vidrio hace dos trabajos a la vez. Cada pantalla es de vidrio transparente con zonas arenadas trabajadas en él, y el patrón se desplaza de una capa a la siguiente, de modo que una zona transparente de un aro queda sobre una zona arenada del aro inferior. Donde el vidrio es transparente, la luz pasa y conserva su dirección. Donde está arenado, la superficie la dispersa y convierte esa parte de la pantalla en una banda luminosa y suave.

Apiladas en siete niveles y desplazadas, ambas texturas encajan entre sí. Cualquier línea de visión hacia la bombilla se topa con al menos una zona arenada, y por eso resulta cómodo sentarse bajo la Septima. Al mismo tiempo, las zonas transparentes mantienen translúcida toda la luminaria: la corona sostiene un resplandor ambiental uniforme mientras una luz nítida sigue cayendo recta sobre lo que haya debajo. Una sola luminaria se comporta como dos: ambiental a la altura de los ojos, direccional sobre la mesa.

Detalle de la suspensión PH Septima con pantallas de vidrio transparente y arenado sobre patas de latón
Las zonas transparentes y las arenadas se alternan de una pantalla a otra.

Vidrio, latón y una superficie que cambia

Las pantallas son de vidrio transparente con zonas arenadas, acabadas a mano una por una. Las patas que las sostienen son de acero con acabado metalizado en latón, y el alojamiento del portalámparas y el florón son de latón sin tratar pulido satinado. Sin tratar es lo que hay que retener: ese latón se deja sin barniz, así que se oscurece y gana profundidad con los años en lugar de quedarse en el tono que tenía el día en que se colgó. El manejo acelera el cambio alrededor del florón, y la superficie nunca se oscurece de forma uniforme, que es parte del atractivo para quien valora los materiales que registran el tiempo.

La suspensión cuelga de un cable textil blanco de 3 m con un hilo en el interior, de modo que la caída puede quedar alta en un hueco de escalera o acortarse sobre una mesa. Fuente de luz E27, una bombilla, máximo 28 W, grado IP20 para interior, y la bombilla no se incluye. Ese techo de potencia moderado importa más de lo que parece: con siete capas de vidrio suavizando, basta una bombilla de flujo bajo, y un tono cálido en torno a 2700 K hace que las zonas arenadas parezcan luz y no plástico blanco.

Septima, PH 5 y Artichoke, comparadas

Las tres nacen del mismo pensamiento y resuelven el deslumbramiento con materiales distintos. La PH 5 Pendant Lamp de 1958 usa el sistema de tres pantallas: una pantalla principal opaca de 500 mm, de aluminio lacado mate con caras interiores blancas, más pequeños conos interiores rojo y azul que afinan la reproducción del color. Lanza la luz hacia abajo y hacia fuera, y en la sala se lee como un objeto macizo.

La PH Artichoke Pendant Lamp, también de 1958, se hizo para el pabellón Langelinie de Copenhague, donde siguen colgadas las luminarias originales. Sus 72 hojas en 12 filas se solapan, de forma que la bombilla queda oculta desde cualquier ángulo y la luz rebota de hoja en hoja: el resultado es un cuerpo escultórico y del todo opaco, en cobre, latón, acero inoxidable o acabados pintados, en cuatro tamaños de Ø 480 a Ø 840 mm. La Septima queda entre ambas en presencia y aparte de las dos en materia: ocupa tanto espacio como una suspensión grande, pero se ve a través de ella, y por eso define una zona de comedor sin cerrar la vista del fondo.

Lámpara de suspensión PH Artichoke en cobre con hojas superpuestas
La Artichoke esconde la bombilla con hojas opacas; la Septima lo hace con vidrio superpuesto.
ModeloConstrucción de la pantallaMaterialMedidasIndicada para
PH SeptimaSiete pantallas de vidrio superpuestas, zonas transparentes y arenadas alternasVidrio, patas de acero metalizado en latón, florón de latón sin tratar500 x 405 x 500 mm, 12,9 kgUna mesa de comedor o un recibidor donde se busca presencia sin una masa maciza
PH 5Sistema de tres pantallas con conos interiores rojo y azulAluminio lacado mate, caras interiores blancasØ 500 mm, altura 267 mm, 4,6 kgMesas de diario e islas de cocina, en muchos colores
PH Artichoke72 hojas en 12 filas, reflexión de hoja en hojaAcero pintado en polvo o pulido satinado, cobre, latón o inoxidableDe Ø 480 a Ø 840 mm, cuatro tamañosMesas amplias, huecos de escalera y salas de doble altura

Medidas, peso y dónde colgarla

La Septima mide 500 mm de ancho por 405 mm de alto y 500 mm de largo, y pesa 12,9 kg. Ese peso es lo primero que hay que resolver. Una suspensión de esta masa necesita un punto de fijación preparado para ella y cableado por un electricista, no un gancho de pladur, y conviene comprobar el techo antes de que llegue el vidrio. La huella es compacta para su escala visual, así que funciona sobre una mesa redonda de unos 90 a 120 cm sin recargar la puesta en mesa.

La altura sigue la regla PH de siempre: unos 60–70 cm entre el tablero y el borde inferior de la pantalla, lo bastante baja para iluminar bien los platos y lo bastante alta para dejar libres las miradas de un lado a otro. Nuestra guía sobre a qué altura colgar una PH sobre la mesa de comedor repasa las medidas para salas de techos más altos. Sobre una isla de cocina vale la misma altura; en un hueco de escalera, cuélguela donde la caída deje ver el vidrio desde más de una planta.

Suspensión PH Septima en un interior de estudio con paredes claras y muebles de madera
La luz del día sobre el trabajo del vidrio es la mitad de la razón para colgar la Septima cerca de una ventana.

Convivir con una suspensión de vidrio

La transparencia es la ventaja práctica de la Septima y su única exigencia. Como se ve la luminaria y no solo la luz que da, agradece un sitio al que llegue la luz del día: cerca de una ventana, sobre una mesa que reciba el sol de la mañana, en un pasillo con lucernario. Encaja con naturalidad con maderas claras, lino y piedra, y es lo bastante serena para una sala que ya tiene una mesa fuerte o un cuadro grande.

El mantenimiento es sencillo. El polvo se deposita en las caras superiores del vidrio, así que un paño suave y seco dos o tres veces al año mantiene legibles las zonas arenadas, y el latón no pide nada, salvo que se prefiera brillante. Si busca la lógica de capas de Henningsen en metal, o una caída más corta para una sala estrecha, el resto de nuestra colección de lámparas de suspensión reúne los clásicos de Louis Poulsen junto a piezas escultóricas de otros fabricantes daneses y europeos.